sábado, agosto 31

Querido Correista

Lo que voy a postear a continuación lo tomé de una respuesta que le hice a una correista que quiere al Yasuní. Lo voy a adaptar para que sea dirigido a todos los correistas.




Querido correista, te voy a contar mi vida y un sueño que se hizo realidad.

Cuando yo era niña, mi familia no era muy amante de la naturaleza, todo era trabajo, deberes, quehaceres del hogar, ciudad, ruido, y demás. Pero hubieron circunstancias en nuestra vida familiar, que hicieron que yo me apegue mucho a la naturaleza, aprendí de ella, aprendí a respetarla y cuidarla, la naturaleza me dio paz, hizo que en mí despertara una curiosidad extrema por lo que es la vida, tanto fue así que terminé convirtiéndome en bióloga. En mi familia existen varios empleados de Petroecuador (ahora Petroamazonas), así que toda mi vida he estado vinculada a temas sobre el petróleo, temas buenos y malos, y eso sumándole a mi amor por la naturaleza, hicieron que este tipo de temas sean mis favoritos con respecto a conservación ambiental. He viajado por el oriente, conociendo reservas como el Cuyabeno y el Yasuní varias veces, también conociendo la forma en como viven los petroleros estatales (viven bastante bien en sus campamentos con buffet, sala de cine y juegos), cómo se extrae el petróleo, qué tipo de piscinas usan para los contaminantes, conociendo además la vida de la gente que ha sido afectada no sólo por Chevron, si no por la estatal Petroecuador, vida de indígenas y de colonos, una vida que es muerte.

En la historia del Ecuador no ha habido ningún gobierno que se interese por el medio ambiente, es entendible ya que en general en todo el mundo, el medio ambiente ha sido visto como un recurso económico más, hasta que llegó Rafaél Correa. Ya en mi universidad, profesores que lo conocían, nos alertaron que Correa no se llevaba bien con la idea de apreciar a la naturaleza, que no reaccionaba de forma positiva cuando se hablaba de conservación, que él sólo hablaba sobre la naturaleza como un bien, un producto o un servicio (un pensamiento capitalista que yo, a pesar de que acepto varios aspectos de este sistema económico, este aspecto en lo particular no comparto en lo absoluto). Pero después de pasar por tantas crisis económicas, en lo personal, ya me había acostumbrado a que un gobierno no le de la importancia debida al medio ambiente, y que uno tenga que estar peleándose con ellos sobre este tema, que dije: -no importa, votaré por Correa y le daré el beneficio de la duda en cuanto al medio ambiente-… Pero... Cualquier duda sobre Rafael Correa y el medio ambiente, desapareció cuando en el tema de los tiburones, nos llamó “ecologistas infantiles”, supe en ese preciso momento que era como los demás, aún así no dejé de creer en él del todo, a pesar de que cada actitud que ha tenido, el hecho de poner sobrenombres a sus opositores, de remedarlos, de insultar a la gente, su forma arrogante de ser, fueron debilitando mi confianza hacia él, todas las obras que hizo, yo las he mirado con desconfianza, porque no hay que olvidar nunca que un político, por más honesto que quiera ser, cae en la red.

Apenas el gobierno lanzó la iniciativa Yasuní-ITT, presentí fuertemente que iba a fracasar, después me enteré que tenía su plan B, que lo estaba ejecutando a la par del plan A, y que Ivonne Baki iba a ser la que lo promovía, una señora que hizo el ridículo en la Cumbre Internacional del Medio Ambiente en el 2011, mi presentimiento se hizo un hecho, la iniciativa estaba destinada a fracasar, y Correa siempre se inclinaría hacia su plan B. No creí en esa iniciativa, yo sabía que Correa estaba utilizando al Yasuní para ganar adeptos, y que quería a como de lugar explotar el ITT... Varias personas lo dijimos, pero éramos muy pocos, nadie nos escuchó. Sin embargo, ya después de quedarme totalmente decepcionada del gobierno por casos de deshonestidad como el del primo Delgado, Jorge Glas, y los hermanos Alvarado, el 15 de agosto rogaba porque a Rafael se le iluminara y decida no explotar el ITT, del alguna forma bien absurda quería seguir creyendo, quería que Correa no se quite la camiseta ambientalista, pero no fue así, ya esa historia la sabemos…

Después de estar ya 9 años dentro del mundo de la conservación ambiental, y de haberme deprimido varias veces porque a las personas les importaba un carajo los temas ambientales, lo que no me imaginé nunca fue la reacción que tuvo la gente con respecto al Yasuní, no me había puesto a pensar que los ecuatorianos realmente se habían encariñado con un lugar que la mayoría ni siquiera conoce, que si las personas creían en las palabras de Correa en muy buena parte era gracias a esa iniciativa. El hecho de que haya tanto ciudadano tratando de ayudar a un área protegida, créeme que es uno de mis sueños hecho realidad, y que más que sea por el Yasuní, un lugar que lo considero mi santuario, mi hogar, ese sitio donde yo descubrí que la selva es mi pasión.

Y yo lo lamento tanto, lamento que un político te haya hecho esto, lamento que sigamos con la misma forma de gobernar, que demos la prioridad al petróleo y al dinero, en vez de una vida equilibrada con el planeta. Lamento que tengas que darte cuenta como es la política mundial en cuanto al medio ambiente (es la última rueda del coche), lamento que te sientas ahora como yo me he sentido por tantos años, lamento no haber gritado más alto sobre lo que se venía con el Yasuní… y me he puesto triste, muy triste estos días… Pero de alguna forma, gracias a ti y a muchas personas más, siento alegría porque de alguna forma ustedes, los amantes del Yasuní, dan ánimo a seguir en la lucha, no sólo a mi, si no varios ambientalistas y profesionales que hemos estado en esto por varios años.  No te miento, con las políticas que tenía Correa, que aunque la gente en general piense que son pro-ambiente, la realidad es otra, y nos estábamos apagando, nos estábamos rindiendo.

Yo sólo te puedo dar un consejo querido correista, nunca creas en un político, a ellos no hay que darles nuestro poder de decisión, a ellos hay que vigilarlos y exigirles con mano dura que hagan las cosas como deben de ser, con honestidad y respeto hacia todos. Se que creías en la “revolución ciudadana”, pero la verdadera revolución es dentro de nosotros.

A ti y todas estas nuevas personas preocupadas por el medio ambiente, les doy la bienvenida a este mundo, que aunque será a veces frustrante porque muchos les tratarán de “ecologistas infantiles”, la naturaleza siempre se da las formas de compensar a quien la cuida, aunque sea con un cántico de pájaros en las madrugadas. No dejen de preocuparse por su planeta, sólo porque una persona les falló. Y Ante todo el apoyo y fuerza que están dando por un pedacito de selva, por no abandonar la causa, por no dejarnos solos en esto, lo único que les puedo decir con todo mi ser…

GRACIAS




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