martes, septiembre 24

LOS PRIMEROS CASOS DE POIROT




Desde niña supe de la existencia de Agatha Christie, que era una escritora inglesa y sus historias eran policíacas al estilo Arthur Conan Doyle, pero nunca se me dio por conseguirme un libro de ella, y experimentar su narrativa, hasta hoy.

¡Primero empecemos presentando a Agatha Christie!



Nace en Torquay, Inglaterra, con el nombre de Agatha Mary Clarissa Miller,  un 15 de septiembre de 1890, y bajo una familia de clase media alta. Desde niña vive rodeada de mujeres independientes, y aunque nunca asistió a la escuela pues su familia creía que los niños debían crecer en libertad, siempre estuvo autoeducándose, donde inclusive se dice que ella mismo aprendió a leer a los 5 años, claro que arrastrando unos cuantos vacíos educativos que a la hora de empezar a crear sus libros y trabajar con editores, le provocó unos cuantos problemas, pero nada que no se pudiera solucionar con el corrector de Word de ese entonces, es decir sus propias cabezas. Ella es conocida por haber sido una lectora empedernida, y su madre la incentivó a escribir desde niña, haciendo sus primeras obras desde su adolescencia. En su juventud, ya casada con Archie Christie, trabajó como enfermera voluntaria durante la Primera Guerra Mundial, y al igual que Conan Doyle, le interesaba aprender sobre los venenos y las pociones, además que prestaba mucha atención sobre los casos que llegaban a ella, y esto sumado a sus años viviendo en Egipto, le da el conocimiento suficiente para crear sus siguientes obras. Después de que seis editoriales la rechazaran, publica su

primera obra en 1920, El Misterioso Caso de Styles donde aparece por primera vez nuestro querido detective Hércules Poirot, con su famoso largo bigote y su cabeza en forma de huevo, quien se vuelve muy popular. Ese mismo año viaja a varios países acompañando a su esposo, además que se hace seguidora del trabajo de Wilkie Collins, considerado uno de los pioneros en los relatos detectivescos, así como de Sir Arthur Conan Doyle, el cual era mayor a Christie por 31 años. A finales de 1926, Archie, su esposo, le confiesa su amor por otra mujer, a lo que se provoca una fuerte discusión, él abandona el hogar, y ella en la noche sale en su automóvil dejando una nota a su secretaria, horas más tarde encuentran el carro de Christie abandonado junto con algunas prendas de ropa, lo que conmociona a sus seguidores y provoca una revuelta entre policías, investigadores y la prensa, pues pasaron 11 días sin saber de ella, inclusive se dice que Conan Doyle da un guante a una médium para que esta logre dar con el paradero de su colega. La encuentran en un
hotel, registrada con otro nombre y con aparente amnesia, pero muchos creyeron que ella había fingido esto para castigar a su esposo o para publicitarse, de todas formas es un dato muy interesante de la vida de Agatha Christie, aunque ella no haya querido hablar de este suceso nunca. Años después conoce en Bagdag a Max Mallowan, con quien se vuelve a casar y permanecen juntos hasta el final de sus días y a pesar de las críticas de la sociedad, pues él era 15 años menos que Christie. En 1961 fue nombrada miembro de la Real Sociedad de Literatura y hecha doctora honoris causa en Letras por la Universidad de Exeter. En 1971 se le concedió el título de Dama del Imperio Británico (Dame), un título de nobleza que en aquellos días se concedía con poca frecuencia. Agatha Christie murió de causas naturales el 12 de enero de 1976, a la edad de 85 años, en Winterbrook House, Cholsey, Oxfordshire. Ha publicado casi 80 novelas, y es considerada la escritora más representativa del género policiaco. Se dice que es la autora más leía, después de la Biblia y de Shakeaspeare. Sus restos se encuentran en el cementerio de la iglesia de St. Mary, en Cholsey.


Luego de esta no muy breve introducción a nuestra talentosa Christie, y no fue breve pues varias cosas de su vida no se podían dejar a un lado, voy a dar mi punto de vista sobre el libro que he leído de ella: de qué se trata, lo que no me gustó, y lo que más me gusto.


¿DE QUÉ SE TRATA LOS PRIMEROS CASOS DE POIROT?



           Básicamente es una recopilación de varios pequeños relatos sobre los primero casos del detective Hércules Poirot. Quien relata estas historias es el capitán Hastings, ayudante y cronista de las hazañas del detective. Son 16 relatos que van desde asesinatos, desapariciones, estafas, robos, y un sin número de células grises, como suele llamar Poirot a la utilización de su cerebro para identificar pequeños detalles de un caso.


¿QUÉ HA SIDO LO QUE MENOS ME GUSTÓ?

            Para serles sincera, debo comparar esta obra con las obras de Conan Doyle y su detective, Sherlock Holmes, pues los dos autores son del mismo género: Algo que me fascina de los relatos de Holmes es que él, a pesar de mostrarse como un detective egocéntrico y pesado a veces (al igual que Poirot), la forma de resolver los casos es mucho más creíble, pues por lo menos a mí como lectora, me tiene en suspenso de quién mismo puede ser el delincuente o quién no, ya
que dan varias pistas, y en suspenso me mantengo la mayoría de veces hasta el final del relato. Además, me es muy grato descubrir quién es el criminal antes de que acabe de leer. Esto no me pasa con los relatos de Hércules Poirot, pues hay algunos casos en los que prácticamente de la nada, Poirot descubre quién fue, al final de un relato Agatha lanza una serie de historias sobre el criminal y ¡BOOM! Poirot lo atrapa, entonces esto hace que a mí como lectora me quede sin ese pedacito de satisfacción por atrapar al criminal, o frustración por no hacerlo. Por otra parte, en ciertos casos, el relato es demasiado fantástico con respecto a Poirot, pues el sujeto rechonchuelo y de bigote, logra ver cosas como si tuviera una esfera de cristal, y eso en mi opinión, le resta credibilidad.


¿QUÉ HA SIDO LO QUE MÁS ME GUSTÓ?

De este libro hay un relato en especial que tiene todo lo que a mí me gusta en un relato policiaco: buena trama, expectativa, buena presentación de las pistas, y un giro inesperado y a la vez algo presagiado al final. Es el relato de El Misterio de Cornualles.


De todos modos, estoy totalmente consciente de que Agatha Christie es más que este libro, y sin duda me conseguiré otros de sus libros para ampliar mi criterio sobre ella, pues sería un absurdo total catalogar a una reconocida escritora como un fallo sólo por una de sus obras.


domingo, julio 14

El Mundo de los Ciegos




¿Qué tan ciegos podemos estar?



En estos días se me despertó el deseo por volver a leer datos sobre la Independencia del Ecuador, pues tenía una duda sobre la presencia de Juan Pío Montufar en la matanza del 02 de agosto de 1810, y a pretexto de una visita al Centro Histórico, ingresé al Museo de Cera (antiguo real cuartel de Lima, y dónde ocurrió dicha matanza) para recordar datos que en internet no habían sobre este tema. Dentro del museo refresqué muchos datos e imaginé lo que se vivía en Quito en esa época; grupos en contra de la corona española y su mando abusivo en América; mítines clandestinos entre militares, aristocracia criolla, académicos y quiteños revolucionarios, donde sin duda se vivía un ambiente de incertidumbre y ansiedad. Imaginé que en algún lado de Quito estaba una adolescente Manuelita Sáenz aprendiendo a escondidas sobre política y el proceso independentista, mientras que en zonas aledañas a Quito estaba un Juan Pío Montufar escapando del ejercito realista, para luego volver a los mítines a favor de la Independencia de Quito. Al salir del museo por la puerta que da de forma diagonal a la Plaza de la Independencia, mientras la contemplaba, me imaginé en “fast motion”1 las protestas y muertes que en esta plaza se han dado; como la muerte de García Moreno, o la turba encandecida arrastrando a Eloy Alfaro por la calle Venezuela, sin faltar las protestas, linchamientos y muertes que he presenciado en mis pocos años de vida. Me hizo reflexionar como hoy en día la Plaza de la Independencia está llena de turistas, comerciantes y artistas.
Al acercarme al monumento de los próceres de la Independencia para conocer qué independentistas fueron encarcelados en el real cuartel de Lima, y poder aclarar mi duda sobre si Juan Pío Montufar fue o no encarcelado en 1809 con el resto de próceres, en el cual vi que no, Montufar no estaba en la lista de apresados. De repente, miro a mi derecha, y me llama la atención un grupo de unas 20 personas que rodeaban a otras que llevaban carteles. Como soy una persona sumamente interesada por los procesos de lucha que las personas viven a diario a causa de injusticias hacia ellos, pues me acerqué, creyendo que este grupo que llevaban los carteles eran jubilados exigiendo sus pensiones, o padres y madres exigiendo que se esclarecieran las desapariciones y muertes de sus hijos, o trabajadores despedidos de alguna entidad pública, pero no, no eran ni jubilados, ni padres, ni ex-empleados… Me paro en silencio a escuchar qué ideas salen de las bocas de este grupo, y nada más ver en el fondo un cartel con la cara del pseudo-sacerdote josé tuarez, y más abajo la cara de rafael correa y jorge glas junto a la frase “Estamos contigo, rafael” caí en cuenta que eran correistas.
Me pareció tan irónico y hasta insultante que un monumento que enaltece la lucha por la libertad, y que recuerda a las miles de personas que dieron su vida por esta causa, sea el escenario de las vociferaciones de gente ciega que exige libertad para un delincuente como jorge glas, que afirma que rafael correa es un perseguido político y que jamás robó un centavo, y que piden apoyo para el demente cura tuárez, a quien hasta la misma Iglesia Católica le ha dado la espalda. No pude evitar hacer la comparación entre lo que pasó con la corona española, y lo que pasó en la época de rafael correa y compañía, donde estos dos actores son lo mismo, un grupo de gente sin escrúpulos y sanguinaria que buscaba el poder absoluto en un región, y que no le importaba tener las manos manchadas de sangre inocente, con tal de mantener un poder monárquico, porque no olvido cómo correa y su séquito de fans se veían, eran la monarquía de Ecuador y correa, su rey. Agarrados de todos los poderes del Estado, persiguiendo, golpeando y matando a cuanto insurgente se les aparezca, acallando voces de libertad, las mismas voces que los españoles pretendieron acallar cuando perseguían a Eugenio Espejo… Y ni hablar de lo que ha vivido Venezuela en estos años, cuna de nuestros más grandes próceres de la Independencia, Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, su país sumido en una dictadura genocida que usó tan descaradamente la memoria de Bolívar, y que ha provocado la mayor crisis en la región que estos próceres quisieron liberar… Ironía a lo que vivimos hoy, es poco.
 Luego recuerdo la frase que mi madre me dice cada vez que se enoja con la gente de este país: “¡Esa masa es la que pone presidentes!” y me da mucho miedo, pues en estos 32 años de vida, ya tengo muy claro que en la sensatez de mi gente, no puedo confiar, que si en el 2021 rafael correa o cualquiera de esos delincuentes asesinos son candidatos a la presidencia o vicepresidencia, van a ganar, y no creo que el país pueda resistir otros 10 años de correato ¡QUÉ TODOS LOS DIOSES NOS LIBREN DE ESO!
También recuerdo hace unos días cuando un conferencista mexicano habló sobre el pensamiento creativo: “una sociedad culta es más difícil de manejar, porque esta exige principios y valores a sus gobernantes, por eso a nuestras sociedades las han mantenido ignorantes y adormecidas, creyendo en el salvador de turno, y que este les va a solucionar la vida, no les enseñan a pensar, a tener un criterio, a soñar”. Este conferencista nos indicó que el porcentaje de libros que la gente promedio lee en México es del 3.8% al año. ¡Vaya! Debí haberle dicho que el porcentaje de libros que el ecuatoriano promedio lee al año es de 0.5%, es decir, un miserable medio libro al año. Debí haberle dicho que en la época de rafael correa, el ministerio de educación quería incentivar la lectura, “pero no tanto”, porque no querían perder el control de la ciudadanía… No puedo entender qué pecado estamos pagando, ¿qué cruz estamos llevando? ¿en qué momento la cultura del país se convirtió en un detrito nauseabundo? Pienso y pienso cómo puedo encontrar la salida de mí y de mi sociedad para tanta podredumbre mental ¿regalar libros? ¿enseñar? ¿salir a la Plaza de la Independencia a adoctrinar como lo hacen evangélicos? 14 millones de ecuatorianos, sumados a los miles de refugiados venezolanos, que quieran o no, fueron parte de la destrucción de su país al mantener 20 años a Chávez en el poder ¿cómo cambiar a tanta gente? Si Simón Bolivar, que en su tiempo con tan poca gente a la cual gobernar, no obtuvo la libertad y unión que él esperaba, y sin contar que no tenía en contra la existencia de aparatos atontadores como la televisión o los smartphones ¿cómo devolverle la visión a la gente? Tenemos dos años para las siguientes elecciones presidenciales, dos años para despertar a una buena cantidad de gente y que no terminen votando por el “menos peor”, o por el corrupto locutor de radio que usa a los perros para ganar adeptos, como pasó con la alcaldía de Quito. Dos años, tenemos dos años.

De regreso a casa, pasé por el monumento a Simón Bolivar en el Parque La Alameda, y no pude evitar exclamar -¡Ay Bolivar, si vivieras en esta época, ya te hubieras muerto, pero de las iras!





1Fast motion: Movimiento rápido. Técnica cinematográfica donde se presencia con rapidez múltiples escenas en el mismo escenario.




Nota: No se preocupe por las minúsculas en nombres y apellidos, esa gente no se merece ni llevar mayúsculas en sus nombres.

domingo, junio 30

AMOR Y MUERTE de Pablo Palacio



A pretexto de la obra “Línea y Contorno de un Abismo” donde se funden las historias de Pablo Palacio con la danza de los bailarines del elenco de la Compañía Nacional de Danza del Ecuador, me entró el bichito de desempolvar uno de mis libros donde se encuentran todas su obras, después de más de 15 años volví a leerme la literatura de nuestro escritor lojano, Pablo Palacio. De él recordaba su obra “Un hombre muerto a puntapiés” y “Débora”, pero al seguir leyendo el resto de sus relatos,
me encontré con algunos que me impresionaron, y uno en especial por el cual lleva de título este post. Es interesante como, a medida que vivimos experiencias, cambia la forma en que percibimos una historia relatada en las páginas de un libro, esto es lo que me ha pasado con “Amor y Muerte”, un estremecimiento con cada palabra al punto de sacarme lágrimas. Es así como les presento mi historia favorita de Pablo Palacio.


***


 AMOR Y MUERTE

A la vera del camino, tras un recodo de la loma, junto a los grandes ventisqueros y frente a los grandes pajonales que hace crecer el frío, estaba la choza de un viejo montañés de barbas patriarcales y canas, pronta a desvencijarse bajo el peso asolador del viento que ruge, la nieve que cae y el viento que pasa.

Fue en los estertores de un crepúsculo invernal, que en el límite visible del camino, se dibujó la silueta temblona de una Vieja, con el bordón a la mano y la espalda doblada bajo un fardo de penas. Fue acercándose lentamente por el camino intransitable y, su voz cansada, sonó extraña a los oídos del Viejo.
-Hermano: habréis visto pasar por esta ruta a un peregrino joven, de mirar encendido, negra la cabellera, como el corazón de sus perseguidores; rojos sus cantos, con el rojo de los combates.
Sintió el Viejo un rebullir interno de Pasado y sus ojos quisieron ir más allá de los de aquella, cuyas palabras evocaban tiempos idos. Pasó por su boca una sonrisa amarga y por sus ojos apagados, un brillar de triunfo.
-Hacen veinte años –dijo- que llegué a esta choza, testigo tal vez de qué ignorados infortunios, de que ignorados dolores, y sólo he visto pasar a labriegos de lejanas alquerías, en busca de ganado perdido y a las fieras de las montañas, en busca de presa que hacer.
-¡Veinte años! Veinte años justos hacen que partió. ¡Cuánto he sufrido!
- Ven , hermana, ven, y bajo mi choza mal cubierta, junto a la lumbre débil, me contarás tus penas; y yo las mías, que no han salido nunca de estos labios viejos y sólo saben de ellas, las noches interminables, y los días solos, cuando no hay pan para las carnes exhaustas ni fuego para el cuerpo desvalido.
Y se sentaron juntos, y la llama dio un tinte rojizo a los rostros y las cosas todas…
-Soy –empezó la Vieja- una copa escanciada de quien han hecho festín todos los dolores. Empecé por amar y hoy sólo sé que el amor es dolor. ¡Y cuán bello es! Como las rosas. Pero ¡Ay de aquél que se atreva a arrancarlas sin cuidado: sentirá el agudo punzar de las espinas, que se le irán muy hondo, muy hondo…! Como las llevo yo.
“Herminia me llamo, e hija soy de un Grande y Señor del Reino de Orán; pasaba mi juventud monótona entre las cuatro paredes de la Casa Feudal, pero el Amor había llegado a la puerta del Castillo y sentía un estremecimiento intenso dentro de mi corazón; era Julián quien lo había herido, mozo pobre de dinero, pero de alma pura… Nos amamos. Mas, mi padre llegó a saberlo y nos encontró juntos, en sabroso coloquio de amor; fue implacable y toda su furia la descargó sobre nosotros; el sufrió sumiso el castigo, mas, cuando lo vio arrojarse sobre mí, se interpuso terrible… Fue una lucha horrorosa…
Y venció. Y se irguió radiante. Pero, viéndome a su lado, se arrastró a mis pies. Perdón, perdón, perdón, gritóme y , levantándose, corrió, corrió sin tregua ni descanso, con el rostro escondido entre sus manos, humillado en su vencimiento. Y desapareció por el camino sin regresar a ver.
El Amor cual una ave carnicera, después de apurar toda la sangre de mi corazón, se elevó de nuevo a las aturas en busca de otro, sobre el cual cernerse.
Sí, se elevó ya, porque yo no podía amar al injuriador de mi padre”.

El amante estaba lejos y, la amada suspiraba por él…
Tras las tristes brumas del trágico Pasado; tras el recuerdo obsesionante de Padre, muerto por el dolor de la injuria; tras veinte años de vida cenobítica, en la monotonía del Castillo: surgió el perdón. Cual destello de Luz. ¡Pero cuán tarde!

-¡Indagué el paradero de Julián. Un sirviente antiguo de la Casa me avisó toda la verdad. ¡Horrible verdad! Mi amante había sido desterrado. ¿A dónde? Se me hiela la sangre al recordarlo: sufre mi ser entero estremecimientos indefendibles. Él había sido condenado a vivir allá, lejos, muy lejos, junto a las nieves eternales y a las fieras hambrientas, allá, donde hasta las flores mueren anémicas de frío, en la Siberia.
“Dejé el Castillo, dejé el Feudo, todo eso vale menos que una mirada ardiente de Julián, y me he prometido andar, andar en busca de algo imposible, en busca de los jirones de mi Ideal, porque llena está mi alma con la nostalgia de aquella Flor tan peligrosa”.
Cesó la vieja de contar y un hondo suspiro se escapó de su pecho. La llama se estremeció, una lengua de fuego se elevó muy alto, agónica, expirante y se apagó; un rayo de luna filtróse por un claro de la techumbre y dio en el rostro pálido del Viejo de barbas patriarcales y canas, sus ojos se habían cerrado con una expresión de infinita angustia y sus labios, contraídos en un rictus de dolor. Se miraron fijamente, fijamente, y dijo el Viejo con tristeza:
-¡Yo soy aquel Julián!
Reinó en la choza un silencio angustioso.
¡Ni un abarazo!
¡Ni un beso! ¡Nada!
¡Nada!
Sólo los sollozos que se ahogaban en las gargantas y las lágrimas que corrían lentamente por las mejillas.
¡Cómo pesan los años! ¡Hasta sobre el amor!

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Y cerraron los ojos lentamente, como lo hacen los niños hambreados, después de llorar mucho.

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Las Estrellas y la Luna temblaron palideciendo, un resplandor rojizo vino de Oriente, y más atrás el Sol, poniendo una caricia en aquellos labios, muertos para el beso; en aquellos cuerpos, muertos para el amor.
¡Todo es dolor! ¡Todas las ilusiones de la vida humana, empiezan con la vana locura de esperar y acaban con la triste locura de llorar!
Y después… viene la Muerte.

En una de aquellas mañanas precursoras de la Primavera, había nevado mucho. Inmensas moles de Nieve yacían en las alturas. Más abajo los grandes Tinacos protegidos del calor por las Montañas.
El Sol brilló , vivificando los cuerpos y las cosas. Eran las diez. Julián y Hermina dormían todavía, bajo la caricia del sol asesino.
Y empezó el deshielo.
Asolador, terrible, como no se lo había visto.
Las moles de nieve calentadas, temblaban y bajaban por la pendiente.
Pronto se formó un gran río que lo arrastraba todo y se llevó a los Viejos sorprendidos en la mísera choza. Fue un grito unísono y, después el bajar, más abajo, más abajo…
En un gran ventisquero las aguas se estancaron, los Viejos se unieron en un abrazo indisoluble como si cada uno encontrara en el otro su salvación y, empezaron a dar vueltas por el Tinaco a impulsos de la corriente…
El agua cesó de entrar y un frío letal empezó de nuevo a invadirlo todo.
Los viejos se hundieron, flotaron, otra, y otra vez.
Y el agua se congeló de nuevo cerrándose como una Tumba. ¡Tumba blanca, sola, fría! sobre los expirantes estrechados fuertemente, cual si cada uno temiera entrar solo al Reino de las Sombras Infinitas.

Y después: la Primavera… El Estío… Y los años, y los años, rimando una extraña y bendita Melodía, la Melodía del Olvido, del Tiempo… Y los Viejos, yertos, abrazándose… Siempre…
¡Eternidad de Amor!